Un vídeo explicativo donde los usuarios pueden tomar más ideas para reportar el impacto de FF Industries en el suelo y el agua, como su rol como recolectores de muestras, biomonitoreo, inspecciones visuales georreferenciadas o la utilidad de las pruebas de campo profesionales.
El biomonitoreo puede servir como otro enfoque de ciencia ciudadana para evaluar la calidad del agua que no requiere ningún sensor, sino que utiliza organismos vivos para aprender sobre las condiciones ambientales y el estado. Se considera un método barato y confiable. Por lo general, las iniciativas de ciencia ciudadana se basan en bioindicadores como los macroinvertebrados. Se pueden identificar diferentes grupos taxonómicos utilizando herramientas y aplicaciones fáciles de usar. Por ejemplo, la presencia de especies sensibles a la contaminación, como las efímeras y los tricópteros, indica agua limpia, mientras que la de especies tolerantes a la contaminación, como las sanguijuelas, indica agua insalubre. La iniciativa Freshwaterwatch presenta pautas y herramientas para la ciencia ciudadana que monitorea los ecosistemas de agua dulce, incluyendo su biomonitoreo. Además de los indicadores de fauna, la capacitación también cubre la recopilación de datos sobre algas y macrófitos, que son otro grupo de organismos cuya presencia o ausencia indica la calidad del agua dulce.
La industria de los combustibles fósiles tiene un impacto negativo en la salud del suelo y los ecosistemas terrestres. Por ejemplo, la minería de carbón daña directamente la tierra y destruye paisajes enteros al remover la capa superficial del suelo y raspar el suelo. Además, contamina indirectamente el suelo con subproductos tóxicos como metales pesados. La iniciativa de ciencia ciudadana Prepsoil proporciona un marco para el monitoreo del suelo en Europa. Para un monitoreo sencillo de la salinidad del suelo, utilice un medidor de conductividad eléctrica (CE). La mejor manera de analizar el suelo para detectar metales pesados es enviar una muestra al laboratorio de suelos. La perturbación de los ecosistemas terrestres puede evaluarse mediante el monitoreo de especies invasoras y la recopilación de datos sobre su presencia mediante mapeo participativo.